Si un símbolo tuviera que identificar a JUÁREZ sería la legendaria AVE FÉNIX ya que siempre, y a lo largo de su historia, ha resurgido de sus propias cenizas.
Enclavada en el desierto, Juárez es un monumento vivo al trabajo cincelado por los miles de hombres y mujeres que desde antes de salir el sol hasta altas horas de la noche laboran con dedicación movidos por la esperanza de un mejor futuro para ellos y sus familias.
La llegada de migrantes de todos los rincones del país y de otros lados del mundo atraídos por las oportunidades de empleo, ha supuesto el principal motor del cambio y crecimiento recientes de nuestra ciudad. Entre todos, con la riqueza de nuestras tradiciones y acervo cultural, con nuestras aspiraciones y nuestro trabajo hemos forjado una ciudad, acogedora y diversa que es el hogar de muchos mexicanos que nos reconocemos como ciudadanos juarenses que buscamos la tolerancia y hacemos de la libertad nuestra bandera.
Sin embargo, el crecimiento, que se produce de un modo muy rápido y continuo, favorece la aparición de múltiples y diversos antagonismos que no hemos sido capaces de enfrentar adecuadamente. Algunos ejemplos de todo ello son:
Los conflictos urbanos que ponen de manifiesto luchas de intereses particulares por la explotación del territorio. Los numerosos desencuentros políticos en los que priman los intereses partidarios de corto plazo y se olvida el beneficio estratégico de la ciudad y que, en muchas ocasiones, llegan a poner en tela de juicio la propia legitimidad de las instituciones de gobierno con las que nos hemos dotado. Las pugnas competenciales entre los distintos niveles de gobierno (municipal, estatal, federal e internacional) que dificultan enormemente la toma de decisiones y la provisión de servicios públicos. Las diferencias entre las personas por un injusto reparto de la riqueza que hace insostenible e imposible el progreso. Los abusos de poder que facilitan conductas corruptas tanto en la Administración Pública, como en otros ámbitos ciudadanos públicos y privados.
Éstos son sólo algunos ejemplos de las múltiples facetas de la vida ciudadana que no hemos podido resolver y que desembocan en graves problemáticas sociales, económicas y medioambientales, con carencias notables en la provisión de servicios públicos a la ciudadanía y que ponen de manifiesto una importante crisis de sustentabilidad y de gobernabilidad.
El reto para superar esta situación no es pequeño, pero confiamos en nuestra capacidad de superación y en nuestra fe en nosotros y nuestros conciudadanos. Confiamos en nuestro esfuerzo individual y colectivo para avanzar y progresar como ciudad.
Nuestra voluntad, nuestro esfuerzo colectivo queda patente en el Plan Estratégico de Juárez, que se construyó y elaboró con la participación activa del conjunto de la ciudadanía y que apuesta por una gran transformación de nuestra ciudad. Un cambio que ofrezca a los juarenses más y mejores oportunidades que deriven en mejores condiciones y calidad de vida para todos.
En el Plan Estratégico postulamos nuestra visión, el modelo de ciudad que queremos construir para nosotros, nuestros hijos y las siguientes generaciones de juarenses —- El Juárez que queremos:
Juárez apuesta por convertirse en “cabecera de una región metropolitana binacional que sea un espacio de convivencia donde priman los valores, con un alto desarrollo social y elevados estándares de calidad de vida, centro de excelencia educativa y de creación cultural, y con una economía pujante generadora de empleo de calidad y con gran capacidad de crear riqueza entre sus conciudadanos”.
Este gran e ilusionante objetivo de largo plazo es nuestro gran punto de referencia y estamos trabajando activamente para conseguirlo. La “Feria Juárez Avanza” que celebramos el pasado año fue un magnífico ejemplo. Pudimos comprobar de un modo práctico, cómo las instituciones públicas y privadas, las organizaciones de la sociedad civil, las instituciones educativas, las empresas, los medios de comunicación y todos los agentes que conviven en nuestra ciudad están trabajando, cada uno desde su ámbito de competencia, para hacer realidad este sueño que compartimos.
Nuestra ciudad ha dado pasos notables en los últimos tiempos y ha hecho realidad importantes proyectos (el Centro Cívico Paso de Norte, el Parque Extremo, las primeras fases de la rehabilitación del Centro Histórico, los nuevos hospitales,…) y tiene otros en puerta (el Museo del Niño, el Centro de Exposiciones y Convenciones, Juárez bilingüe, parques tecnológicos,…) que en poco tiempo pueden cambiar la percepción que los juarenses tienen de su propia ciudad.
Pero como ya establecíamos en el Plan Estratégico, el desarrollo real y sustentable de la nueva Juárez que todos buscamos va a estar condicionado por una serie de factores transversales que tienen que ver con la forma en que la ciudadanía y las instituciones públicas y privadas nos relacionamos entre nosotros en todos los aspectos que tienen que ver con la ciudad. El Plan pone de manifiesto y nos avisa que sin avances notables en este campo será imposible avanzar hacia la visión que, entre todos, nos hemos marcado como punto de referencia.
El Plan Estratégico, en este sentido, nos plantea la necesidad de articular una renovada forma de gobernabilidad que busque el acuerdo y participación de todas las partes para reforzar nuestras instituciones, acomodando los legítimos intereses particulares, pero sin olvidar y despreciar, como hacemos en múltiples ocasiones, el bien común o los intereses colectivos que todos buscamos como ciudad.
Entre todos nos hemos marcado como gran meta mejorar la gobernabilidad de la ciudad porque estamos convencidos que sin avances notables en este ámbito, los esfuerzos que estamos realizando para prosperar en otros como la cohesión social, las infraestructuras, la convivencia, la educación, la imagen de la ciudad o la creación de oportunidades, no darán los réditos ni alcanzarán las metas que necesitamos y que como sociedad anhelamos.
Desde la Asociación Civil Plan Estratégico de Juárez queremos tomar el mandato del Plan y unir al conjunto de la ciudad en un proyecto que es vital para nuestro desarrollo: EL PACTO POR LA GOBERNABILIDAD DE JUÁREZ.
Entendemos por gobernabilidad la suma de las diferentes formas con las que los individuos y las instituciones, tanto públicas como privadas, planifican y administran los asuntos comunes de la ciudad. La gobernabilidad es un proceso continuo a través del cual se manifiestan los diversos intereses que conviven en la ciudad y se emprende una acción conjunta. La gobernabilidad, en este sentido, incluye tanto a las instituciones formales como a los acuerdos informales y al capital social de los ciudadanos.
Se trata de un proceso mediante el cual se ejerce el poder y la autoridad, de tal modo que al hacerlo, se influencia la convivencia de las personas, se articulan políticas y se toman decisiones relativas tanto a la vida pública como al desarrollo económico y social.
La gobernabilidad supone también una reacción y una reafirmación de la perspectiva política y de su reorientación hacia los valores del pluralismo, participación, representatividad plena, decisiones políticas reflexivas y participativas, solidaridad, equidad, ética, responsabilidad y eficacia.
En este sentido la gobernabilidad es la base de la democracia, del trabajo en conjunto de todas las fuerzas vivas, de una gestión racional de las redes de actores urbanos y de la cooperación público-privada. Es la condición mínima para un desarrollo ciudadano equilibrado y sostenible.
La mejora de la gobernabilidad nos implica a todos en un ejercicio que refuerza la legitimidad social e individual de las instituciones. La gobernabilidad pone en el centro al ciudadano a quien hace un sujeto real de derechos y obligaciones y al que otorga el principal protagonismo. La gobernabilidad obliga a una renovada concepción del gobierno y de la gestión pública que trabaja con base en un proyecto y visión compartida de largo plazo.
Además, como se ha probado por algunos de los principales analistas teóricos y empíricos, la gobernabilidad está en la base del desarrollo integral de los países: son precisamente aquéllos que obtienen mejores resultados en los indicadores de gobernabilidad, los que se posicionan en los primeros lugares de las clasificaciones en los principales índices de desarrollo.
El Pacto por la Gobernabilidad de Juárez es una idea muy sencilla, pero a la vez muy potente. Queremos que todas las personas e instituciones públicas y privadas que convivimos en Juárez iniciemos conjuntamente un camino de cambio progresivo en nuestras conductas para favorecer la mejora de la gobernabilidad.
De este modo y porque así lo pidió la ciudadanía durante la elaboración del Plan Estratégico, queremos que todas las instituciones y ciudadanos de Juárez nos pongamos a trabajar para definir los compromisos que estamos dispuestos a aceptar en el reto de gobernabilidad que nos marcamos.
Así, el Pacto se articulará en torno a un gran contrato social definido entre todos, acordado consensuadamente y firmado por las partes. El contrato recogerá los compromisos de los firmantes y de ahí su fuerza, ya que en la medida que una parte cumpla sus compromisos está legitimada para exigir a los demás los suyos. Se trata de que juntos creemos un círculo virtuoso en el que todos salgamos ganando y la ciudad en su conjunto emprenda el nuevo rumbo que necesitamos.
El Pacto por la Gobernabilidad de Juárez nace de reconocer la necesidad de cambiar para asumir los retos. Será una apuesta de todos los agentes e instituciones públicas y privadas para superar los intereses individuales y coyunturales de cada una de las partes, dando paso a actuaciones que miran en un horizonte de largo plazo y abren un nuevo camino de acuerdo y concordia en la ciudad.
Proponemos que juntos trabajemos para lograr este gran acuerdo para construir un renovado modelo de gobernabilidad urbana e iniciemos un proceso abierto a la participación de todas las organizaciones, instituciones y ciudadanía de Juárez de todos los ámbitos públicos y privados que conviven en la ciudad.
Queremos que en este proceso participen las administraciones e instituciones públicas de todo tipo, las instituciones de educación, las organizaciones de la sociedad civil, los organismos científico-tecnológicos, los empresarios, las organizaciones laborales, los medios de comunicación, las iglesias y, por supuesto, la ciudadanía en su conjunto. En definitiva, queremos la participación activa de todos, porque estamos convencidos que esta es la principal clave para tener éxito en el objetivo que nos planteamos de mejorar la gobernabilidad.
Queremos que entre todos los participantes iniciemos un debate que llegue a definir progresivamente los compromisos de cada una de las partes. A modo de ejemplo, queremos que se pongan de manifiesto los compromisos de la Administración Pública para avanzar en esta renovada forma de gobernabilidad, pero también los de los empresarios, los de las organizaciones sociales… Los compromisos de todos.
Somos conscientes que este es un trabajo complejo y no somos tan ilusos de pensar que sólo por conseguir la descripción de los compromisos y la firma de los mismos, garantizaremos su cumplimiento. Pero, se trata de iniciar un proceso de acuerdo y mantenerlo vivo en el tiempo, renovando, actualizando y ajustando los compromisos a la propia evolución y desarrollo de la ciudad.
En este sentido, uno de los factores clave del éxito será redactar un Pacto, con compromisos que puedan ser objetivamente mensurables para que podamos analizar el cumplimiento de lo pactado por las partes y plantear progresivamente mejoras.
En el marco del concepto de gobernabilidad que hemos elegido como referencia, el Pacto por la Gobernabilidad de Juárez quiere focalizar sus esfuerzos en algunos elementos centrales y de capital importancia para nuestra ciudad. En buena lógica, sin embargo, serán los y las juarenses quienes en el proceso participativo decidan, finalmente, el contenido del Pacto, dentro de unos principios generales de gobernabilidad que apuestan por el respeto máximo al estado de derecho, el impulso de la democracia participativa, la eficiencia y eficacia de la administración pública, la transparencia y rendición de cuentas y la honestidad como factores clave de las relaciones sociales. Todo ello en el contexto de una sociedad solidaria y sustentable que pugna por conseguir un marco de respeto a las personas, paz social y convivencia segura para todos.
En primer lugar, queremos prestar una atención preferente al respeto de todas las instituciones y las leyes. En la sociedad juarense se ha instalado cierta incredulidad de la ciudadanía con respecto a las instituciones tanto públicas, como privadas y, especialmente, respecto a las primeras, a las que se achaca falta de profesionalismo y capacidad para hacer frente a las necesidades y a la provisión de servicios de calidad.
Además, es imprescindible hacer que las leyes se cumplan, rompiendo el halo de impunidad que envuelve a la ciudad y que extiende la extraña sensación de que son los que desprecian la legalidad, los que obtienen un mayor rendimiento del sistema.
A pesar de lo que, a priori, podríamos pensar, esto no depende únicamente de los poderes públicos, sino de todos y la totalidad de agentes que tendremos que poner un gran esfuerzo de nuestra parte para conseguir avances notables. Por un lado, la Administración Pública tendrá que afrontar un cambio significativo y ser el principal artífice y líder, pero también al resto de agentes se nos demandará un gran cambio, en términos de autoexigencia y compromiso.
Una sociedad avanzada tiene que estar formada por ciudadanos y ciudadanas que son conscientes que viven en una sociedad e integrados en una Comunidad que se identifica con base en unas aspiraciones de mejora y de calidad de vida. La legislación y normas recogen los derechos y las obligaciones de todas las personas, pero esto no es suficiente. Necesitamos que toda la ciudadanía seamos conscientes de los derechos a los que nos ampara la legislación porque de este modo seremos mucho más exigentes con los garantes públicos y privados de los mismos. Igualmente, las y los ciudadanos que somos conscientes de nuestros derechos y sentimos el apoyo social para hacerlos cumplir, estaremos mucho más en disposición de satisfacer las obligaciones sociales que éstos conllevan.
En Juárez, que es una ciudad atractiva y que crece rápidamente, este aspecto es de crucial relevancia ya que cada día contamos con nuevos ciudadanos a los que tenemos que integrar en sociedad y hacerles conscientes de su condición de juarenses tanto en deberes, como en obligaciones.
La adecuada gobernabilidad va mucho más allá de la elección de los gobernantes en las urnas. Bien individualmente o bien organizados en colectivos y organizaciones, la mejora de la gobernabilidad exige una activa participación de la ciudadanía en la toma de decisiones públicas, pues éste es el modo más eficaz de que las políticas, los instrumentos y las actuaciones que tienen incidencia en la vida pública, estén alineados con los intereses mayoritarios de la ciudadanía y armonizados con el respeto debido a las minorías.
Nos queda un importante camino por recorrer, primero, para ser conscientes de que participar es un derecho, segundo, para estar dispuestos a asumir el esfuerzo y la responsabilidad que ello conlleva y, tercero, para exigir que se nos tome en cuenta.
Además de contar con ciudadanos preparados para participar, los gobernantes y las instituciones tienen que estar dispuestos a dar un vuelco a su modo de actuar, por un lado, permitiendo y animando a la ciudadanía a participar y, por otro, contando realmente con las opiniones y aportaciones de la ciudadanía en todos los ámbitos.
Saber en qué grado cumplimos los objetivos establecidos es la única vía para valorar las actuaciones realizadas y para orientar las futuras acciones en la dirección adecuada. Una valoración objetiva del desempeño, exigirá además saber si se optimizaron los recursos utilizados y no hubo desperdicio de fondos en la gestión de los mismos.
Desde la perspectiva de gobernabilidad, la rendición de cuentas alcanza su máximo exponente cuando se trata de actuaciones que, o bien, tienen impactos en la ciudad, o bien, cuentan con recursos públicos y esto, por supuesto, tiene que ver con la actuación de la Administración Pública, pero también con la de otras instituciones y organismos que disponen de subvenciones o fondos públicos de cualquier tipo que pagamos entre todos.
Las y los ciudadanos tenemos derecho a saber a qué se destinará “nuestro dinero”, si se gestionará eficientemente y, posteriormente, si se han conseguido los objetivos para los que los fondos fueron aplicados.
La evaluación objetiva es una gran necesidad en Juárez. La duda más que patente sobre la indebida utilización de fondos públicos es una sombra que daña a las instituciones tanto públicas y privadas y precisamos de un gran esfuerzo colectivo para invertir esta tendencia, dotándonos urgentemente de los medios y mecanismos que permitan una fiscalización objetiva por parte de la ciudadanía.
No olvidemos, sin embargo, que la valoración se inicia en el momento de la planificación planteando claramente los objetivos, la aplicación de fondos y recursos públicos y los indicadores que se utilizarán para valorar su cumplimiento. Muchas veces nos encontramos con la imposibilidad de evaluar los resultados, porque ni siquiera se dejaron claras, en su momento, las metas perseguidas.
Por supuesto, las urnas son el método de valoración democrática por excelencia, pero no caigamos en la trampa de pensar que éste es el único método ya que es, sin duda, demasiado global y permite un margen muy limitado en la gestión de lo público.
Las funciones públicas cotidianas, relacionadas con la organización, gestión y provisión de bienes públicos en el ámbito urbano, tienen que estar en manos de profesionales perfectamente cualificados que mantienen su cargo independientemente de los vaivenes políticos.
Los responsables políticos, democráticamente elegidos y con la participación de la ciudadanía, son los legítimos responsables de establecer prioridades y directrices, pero son los “funcionarios de carrera” los que deben encargarse de liderar los aspectos técnicos inherentes a tales decisiones.
En Juárez tenemos que romper con la dinámica actual y sentar las bases para articular un servicio civil de carrera, especialista en la gestión de asuntos públicos y para ello tenemos que ser capaces de romper el statu quo actual, soltar los amarres del pasado y, con voluntad y decisión compartida, avanzar en esta dirección.
Desde la perspectiva de gobernabilidad, el saber hacer y el profesionalismo deben extenderse más allá del ámbito de la Administración Pública y llegar a todas las áreas de la gestión pública y privada. Necesitamos contar con los mejores profesionales, personas que sean expertas conocedoras en su campo de aplicación para así elevar progresivamente los estándares ciudadanos.
La transparencia es otro de los grandes retos de la gobernabilidad en Juárez. En nuestra ciudad, las personas tenemos la sensación de que no contamos con la información, especialmente la pública, necesaria para optimizar nuestras decisiones.
La transparencia, sin embargo, no se garantiza con mucha información, sino que consiste en un nuevo talante que tiene que ver con la forma de actuar de todas las instituciones y de los ciudadanos en general.
Ser transparentes nos exige que las y los ciudadanos sepamos con qué información podemos contar. Pero también, que la información disponible sea la necesaria y la relevante, sea de calidad, fiable y esté fácilmente accesible. Además de la información, las y los ciudadanos debemos conocer de un modo directo las intenciones reales de las actuaciones públicas y privadas que afectan a nuestra vida y a nuestras relaciones con los demás.
La existencia de corrupción, por su parte, es la principal evidencia de que nuestro sistema de gobernabilidad debe mejorar, que existen abusos y que el poder no se aprovecha para favorecer a la ciudadanía, sino en beneficio de intereses particulares.
La existencia de importantes niveles de corrupción en muchas instancias de la administración y provisión de servicios públicos es vox populi en Juárez. El Pacto por la Gobernabilidad de Juárez nos tiene que abrir nuevas vías y articular nuevos puentes para abandonar esta lacra que mina recursos y muestra la más vil de nuestras caras.
De nuevo, luchar contra la corrupción no está únicamente en manos de la Administración Pública, sino en las de todos, pues tenemos que empezar por reconocer abiertamente su existencia y denunciar las prácticas de corrupción que conocemos, independientemente de lo grandes o pequeñas que éstas sean.
Finalmente, un elemento de la gobernabilidad que el Pacto no puede dejar de lado, es la ejemplaridad de la actuación de aquellas personas que por su papel y posicionamiento frente a la ciudadanía cuentan con una mayor visibilidad y sirven de punto de referencia conductual de los ciudadanos.
Educar o transmitir con el ejemplo es el mejor modo de invertir nuestro sistema de gobernabilidad y, por ello, este Pacto es una magnífica oportunidad para que todos los líderes, bien del ámbito público, bien del privado, se comprometan con su elaboración, con la firma del mismo y se conviertan en los principales campeones de su implementación y puesta en marcha.
La elaboración del Pacto por la Gobernabilidad de Juárez consta de tres pasos fundamentales.
El primero consiste en presentar e ilusionar a la ciudadanía y a las instituciones públicas y privadas con el Pacto por la Gobernabilidad de Juárez, mediante la presentación de este breve manifiesto y su extensa difusión en Juárez. La presentación se realizará durante el mes de marzo de 2007.
El segundo consistirá en iniciar un gran proceso participativo que ponga en marcha distintos talleres y foros de trabajo abiertos a la participación de todos los grupos sociales y ciudadanía de Juárez. El proceso de participación tiene los siguientes objetivos:
Redacción del Pacto. Se ha de redactar el Pacto con los compromisos específicos de todos los agentes.
Plan de Acción e Implementación. Se ha de detallar un plan de acción para implementar y avanzar en la consecución de los compromisos pactados. Es fundamental que el Pacto, además de los compromisos de las partes, comprometa una serie de acciones concretas que faciliten la mejora real de la gobernabilidad.
Firmantes del Pacto. La adhesión y compromiso del máximo número de firmantes es la meta que nos marcamos, porque estamos convencidos que cuantos más seamos y más nos comprometamos, más robusto y potente será el Pacto para exigir los compromisos.
El tercer paso consistirá en implementar el Plan de Acción y realizar un proceso de seguimiento preciso y detallado de los compromisos pactados.
Por supuesto, la gobernabilidad tiene que ver con otros muchos aspectos que no hemos señalado y que son muy importantes para Juárez. Sin embargo, hemos preferido centrar y focalizar el esfuerzo y dejar para más adelante o bien para otros foros, elementos que por relevancia e importancia para el futuro de la ciudad, merecen que sean tratados de modo específico.
La patente falta de seguridad y paz social en Juárez es uno de los signos más evidentes del fracaso de nuestro sistema de gobernabilidad, pero la problemática es tan especial que precisa que sea tratada en un foro específico, con los recursos técnicos y humanos adecuados y dándole toda la importancia y el relieve que se merece.
Precisamente para asegurar que se atienda este enorme reto, el Pacto por la Gobernabilidad de Juárez incorporará, como un compromiso crucial, poner en marcha un proyecto ad-hoc sobre el tema de seguridad y paz social.
El presente manifiesto ha sido promovido por la Asociación Civil Plan Estratégico de Juárez y ha sido redactado por las siguientes personas:
Jorge Contreras F.
Gustavo de la Rosa H.
Miguel A. Fernández I.
Miguel Gutiérrez G.
Manuel Loera D.
Sergio Nevárez R.
Juana María Orozco R.
Luis Antonio Payán A.
Jorge L. Ruiz M.
María Socorro Tabuenca C.
Luz María Villalva V.
Lucinda Vargas T.
Los redactores somos un grupo de personas independientes, con visiones e ideología política diversa, pero unidos por un sólido y robusto compromiso con el futuro de Juárez. Con la presentación de este manifiesto a la Sociedad Juarense, renovamos nuestra responsabilidad con la ciudad, hacemos propios los principios y valores que iluminan la propuesta y nos ofrecemos a trabajar desinteresadamente para que el Pacto por la Gobernabilidad de Juárez sea en breve una realidad práctica que nos ayude a avanzar como Comunidad.
Manifiesto por la Gobernabilidad de Juárez
1 JUÁREZ, UNA CIUDAD EN TRANSFORMACIÓN
1.1 Quiénes somos los juarenses
1.2 El Plan Estratégico de Juárez, un hito y un compromiso por la gobernabilidad
2 EL PACTO POR LA GOBERNABILIDAD DE JUÁREZ
2.1 Qué entendemos por gobernabilidad
2.2 La propuesta de Pacto por la Gobernabilidad de Juárez
3 DIRECTRICES Y PRINCIPIOS QUE GUÍAN EL PACTO POR LA GOBERNABILIDAD DE JUÁREZ
» Respeto a las instituciones y las leyes
» Ciudadanos conscientes de sus derechos y respetuosos con su obligaciones
» Compromiso activo y decidido con la participación ciudadana en la preparación, elaboración e implementación de políticas
» Eficiencia, eficacia e impulso de la evaluación objetiva como herramienta básica de mejora en Juárez
» Mejora del profesionalismo y el saber hacer, especialmente en el desempeño de funciones públicas
» Transparencia y desaparición de la corrupción
» Ejemplaridad de la Administración Pública y de los líderes
4 PROCESO A SEGUIR PARA ELABORAR E IMPLEMENTAR EL PACTO POR LA GOBERNABILIDAD DE JUÁREZ
5 SEGURIDAD Y PAZ SOCIAL
6 GRUPO DE IMPULSO DEL PACTO
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