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Notas de Prensa
El Pacto • Ciudadanía + Gobierno.
Fecha de publicación: 2009-11-22
Además de la crisis, vecinos de Riberas del Bravo sufren abandono
El Diario
Pedro Sánchez Briones
“Vives en Riberas... ¿la sufres o la gozas?”, se leía ayer en un cartel colocado en uno de los puestos instalados con motivo de una verbena realizada en el fraccionamiento.
En el caso de Guadalupe Arenal Salgado, de 42 años, la sufre. Su esposo se queda con 270 pesos a la semana como operador de maquiladora, porque le descuentan su vivienda y un préstamo. “Me cortaron el agua y estoy en convenio, ya me la han cortado varias veces, pero como dice mi esposo, ‘o pagamos el agua o comemos’”, señaló la mujer, quien tiene diabetes y otras enfermedades asociadas, que le han impedido conseguir empleo. “Se supone que tengo que tener una dieta, pero si la siguiera entonces no comería nada”, lamentó. Para su mala suerte, un hijo adolescente que pasó a segundo grado de secundaria, tuvo que abandonarla porque no hubo dinero para que siguiera. Casos como el de Guadalupe se repiten en muchos residentes de Riberas del Bravo, en sus diversas etapas, donde aseguran sentirse abandonados. Por un lado comenzaron a abandonar las viviendas porque se quedaron sin empleo, y esas casas ahora son guarida para que se junten pandilleros y cometan asaltos o robos, que es una de las preocupaciones de los habitantes. A ello se suma la falta de espacios verdes y el olor insoportable del canal de aguas negras que, recordaron, las autoridades desde hace años prometieron darle solución. Ayer los habitantes participaron en la verbena organizada por la asociación civil Plan Estratégico de Ciudad Juárez, a la que se sumó el Municipio con un consultorio dental móvil y servicio de corte de cabello por parte de un centro comunitario. Carola Amparán, coordinadora del programa “Riberas del Bravo” del plan El Pacto, perteneciente al organismo civil, comentó que la verbena de ayer, iniciada a las 11:00 de la mañana y concluida a las 4:00 de la tarde, es una muestra de intervención social. “Un momento de recreación para las familias de Riberas del Bravo con talleres infantiles, juegos, música en vivo, antojitos mexicanos y atención médica gratuita”, dijo. Agregó que lo que se pretende es que los vecinos organizados puedan ir mejorando las condiciones de su fraccionamiento. Además, informó, que en los próximos días, se iniciará un estudio de opinión entre los vecinos para identificar cuáles son los problemas más sentidos y trabajar juntos para solucionarlos. En los puestos los menores aprendieron a elaborar figuras, como en el caso de Kevin Omar Camacho, de nueve años, quien gracias a los instructores de la asociación Arte en el Parque, pudo adornar un lápiz que le proporcionaron. Su madre Marcela Camacho, de 29 años, comentó que ayer iba pasando por la calle Riberas del Bravo, que da acceso al fraccionamiento del mismo nombre, cuando se percató de la verbena, por lo que decidió detenerse un momento y su mayor satisfacción fue cuando su hijo dibujó una sonrisa por haber diseñado un lápiz. A su vez, mujeres como Hilda Solís, de 30 años y quien está desempleada desde hace un año, aprovechó la ocasión para vender enchiladas y con ello poder llevarse unas monedas. “He llevado solicitudes durante meses, pero me dicen que luego me hablan y nunca me hablan”, señaló. Al igual que otros vecinos, pidió que se implemente un plan para evitar que continúe la decadencia del fraccionamiento, ubicado al oriente de la ciudad. Por lo pronto, ayer en un stand denominado “consulta social” expresaron los problemas que enfrentan, a los que se les dará seguimiento.
Además de la crisis, vecinos de Riberas del Bravo sufren abandono
“Vives en Riberas... ¿la sufres o la gozas?”, se leía ayer en un cartel colocado en uno de los puestos instalados con motivo de una verbena realizada en el fraccionamiento.
En el caso de Guadalupe Arenal Salgado, de 42 años, la sufre. Su esposo se queda con 270 pesos a la semana como operador de maquiladora, porque le descuentan su vivienda y un préstamo.
“Me cortaron el agua y estoy en convenio, ya me la han cortado varias veces, pero como dice mi esposo, ‘o pagamos el agua o comemos’”, señaló la mujer, quien tiene diabetes y otras enfermedades asociadas, que le han impedido conseguir empleo.
“Se supone que tengo que tener una dieta, pero si la siguiera entonces no comería nada”, lamentó.
Para su mala suerte, un hijo adolescente que pasó a segundo grado de secundaria, tuvo que abandonarla porque no hubo dinero para que siguiera.
Casos como el de Guadalupe se repiten en muchos residentes de Riberas del Bravo, en sus diversas etapas, donde aseguran sentirse abandonados.
Por un lado comenzaron a abandonar las viviendas porque se quedaron sin empleo, y esas casas ahora son guarida para que se junten pandilleros y cometan asaltos o robos, que es una de las preocupaciones de los habitantes.
A ello se suma la falta de espacios verdes y el olor insoportable del canal de aguas negras que, recordaron, las autoridades desde hace años prometieron darle solución.
Ayer los habitantes participaron en la verbena organizada por la asociación civil Plan Estratégico de Ciudad Juárez, a la que se sumó el Municipio con un consultorio dental móvil y servicio de corte de cabello por parte de un centro comunitario.
Carola Amparán, coordinadora del programa “Riberas del Bravo” del plan El Pacto, perteneciente al organismo civil, comentó que la verbena de ayer, iniciada a las 11:00 de la mañana y concluida a las 4:00 de la tarde, es una muestra de intervención social.
“Un momento de recreación para las familias de Riberas del Bravo con talleres infantiles, juegos, música en vivo, antojitos mexicanos y atención médica gratuita”, dijo.
Agregó que lo que se pretende es que los vecinos organizados puedan ir mejorando las condiciones de su fraccionamiento.
Además, informó, que en los próximos días, se iniciará un estudio de opinión entre los vecinos para identificar cuáles son los problemas más sentidos y trabajar juntos para solucionarlos.
En los puestos los menores aprendieron a elaborar figuras, como en el caso de Kevin Omar Camacho, de nueve años, quien gracias a los instructores de la asociación Arte en el Parque, pudo adornar un lápiz que le proporcionaron.
Su madre Marcela Camacho, de 29 años, comentó que ayer iba pasando por la calle Riberas del Bravo, que da acceso al fraccionamiento del mismo nombre, cuando se percató de la verbena, por lo que decidió detenerse un momento y su mayor satisfacción fue cuando su hijo dibujó una sonrisa por haber diseñado un lápiz.
A su vez, mujeres como Hilda Solís, de 30 años y quien está desempleada desde hace un año, aprovechó la ocasión para vender enchiladas y con ello poder llevarse unas monedas.
“He llevado solicitudes durante meses, pero me dicen que luego me hablan y nunca me hablan”, señaló.
Al igual que otros vecinos, pidió que se implemente un plan para evitar que continúe la decadencia del fraccionamiento, ubicado al oriente de la ciudad.
Por lo pronto, ayer en un stand denominado “consulta social” expresaron los problemas que enfrentan, a los que se les dará seguimiento.