¿Qué es más importante para los políticos y gobernantes?
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PERSONAS HAN FIRMADO EL PACTO
Notas de Prensa
El Pacto • Ciudadanía + Gobierno.
Fecha de publicación: 2010-07-26
"Ineficacia de la justicia es puerta abierta a la impunidad"
NORTE de Ciudad Juárez
Luis Carlos Ortega
Emilio Álvarez Icaza, analista social y ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, fue entrevistado en exclusivo por NORTE durante su vista a esta ciudad para promover el Pacto Ciudadano y el ejercicio de acciones tendientes a una democracia participativa.
Pregunta: ¿Cómo percibe usted la situación, el fenómeno de la violencia en Ciudad Juárez?
Respuesta: Una primera cuestión es que la estrategia de gobierno que se ha articulado con el gobierno estatal tiene claros visos de ineficiencia, visos de... déjeme decirlo así: de una respuesta muy poco eficaz y eficiente, porque una parte del Estado tiene que responder a la delincuencia con justicia. Esa respuesta no se está dando.
La segunda cuestión es que si ante el desafío de la delincuencia organizada, el fenómeno de la investigación en materia de seguridad no se da, no sólo el Estado está abdicando de su responsabilidad, sino que se dificulta la reconstrucción del tejido social, porque ¿cómo se va a recomponer el tejido social si la gente tiene miedo de salir a las calles? Allí es donde yo veo que la estrategia está siendo muy limitada.
P: ¿Qué objetivo tiene su visita?R: Se trata de generar una ciudadanía de alta intensidad en donde los ciudadanos asuman por ejemplo mecanismos de rendición de cuentas y por otra parte los gobiernos ejerzan derechos, no que los vean como enemigos. La idea sería ir caminando por ejemplo en hacer unas redes de distintas instancias civiles a lo largo del país, para ver cómo enfrentan esta situación de inseguridad donde las instancias de justicia no están funcionando. Éste es el sentido de mi visita.
P: ¿El reto en Juárez es más grande que en otras zonas de violencia del país, considerando las circunstancias especiales que vivimos?
R: Yo creería que por el contexto específico de Juárez es un proceso más complejo. Hay otros lugares que tienen dinámicas específicas, pero el carácter de ciudad fronteriza que ha desarrollado un proceso industrial fundado en la industria maquiladora genera dinámicas específicas casi únicas con respecto a otras entidades del país; eso sí, se requiere en la medida de lo posible crear comisiones para tener otros aprendizajes para desarrollar un proceso propio en Juárez.
No es nada desconocido la problemática que existe en términos de la violación de derechos, lo que ha pasado en términos de los derechos de las mujeres, lo que sucede en violencia, de la ineficacia del aparato de justicia... esta semana salió en la prensa nacional una declaración de la procuradora del Estado donde no hay condición para investigar todos los delitos... para mí es una declaración muy preocupante porque el problema es que a veces hay autoridades locales que legitiman la no intervención del aparato de justicia diciendo que se trata de delincuentes. Ese no ejercicio de la función estatal de justicia cede los espacios a las espirales de venganza, la justicia desplazada por la venganza, y claro, en esta dinámica se propician las espirales de venganza y de revancha.
P: ¿Cómo detener esa onda expansiva?R: La manera más eficaz que ha demostrado la práctica internacional es a través de la actuación de la justicia... ése me parece el contexto más crítico en términos de funcionamiento del aparato del Estado en los tres niveles... y también por otra parte lo que tiene que ver con la justicia social. Si los niveles de desigualdad son los que son, muy difícilmente se le pueden ofrecer condiciones de bondad y desarrollo por ejemplo a los jóvenes. Me impresionó que, platicando con gente de Juárez, me dijeran que por acá ya existe el verbo "sicariar", como si se tratara de un oficio; para mí eso fue un shock, un impacto muy fuerte, y eso debe llevar a una reflexión sobre lo que significa que haya muchachos que en su umbral, que en su imaginario, que en su plan de vida, sea más atractivo ser narco que ser empresario. Ésta es una perversa anormalidad que no se puede aceptar. Y ésas son parte de las cosas que uno observa en Juárez. P: ¿Qué hacer ante esto?R: Se necesita un funcionamiento real de las instituciones del Estado, porque la sociedad no puede sustituir a las instituciones, no le toca. La sociedad puede contribuir corresponsablemente, pero no le toca sustituir a los policías, a los jueces, al Ministerio Público, la autoridad tiene que intervenir y tiene que dar certeza bajo principios de buen gobierno, de transparencia, de rendición de cuentas. Me parece que es vital que el Estado funcione y eso significa necesariamente que los tres niveles de gobierno asuman su responsabilidad.
P: ¿Cómo obligar al Estado a cumplir con esta obligación?
R: Generando procesos de formación ciudadana para ir avanzando en los mecanismos de exigencia de rendición de cuentas; otro de los ejercicios es el debate público, es decir hacer público lo público...
P: ¿Esto debe hacerse antes de que las nuevas autoridades tomen protesta?
R: Sí, porque además el resultado electoral que se vivió en Juárez en particular es un análisis que tiene que hacerse con mucho cuidado porque el nivel de abstencionismo fue de los más altos del país: siete de cada diez no votaron en Juárez, y con la división de votos entre los diferentes partidos quiere decir que el alcalde electo estará gobernando bajo la lógica de que nueve de cada diez no votaron por él.
P: Aquí se eligió a alguien que ya fue alcalde y que fue criticado en su momento. ¿La perspectiva bajo esta circunstancia a su juicio puede ser positiva considerando lo que se vivió y lo que significó la experiencia previa, o no será así?
R: Para mí el saldo más negativo es que nueve de cada diez personas no votaron por él, ése es el saldo. Lamentablemente el rechazo se manifestó pasivamente, pero clarísimamente hay un mensaje que se tiene que leer: si se gobierna igual que la vez pasada, esta ciudad está condenada a vivir peores escenarios de violencia y conflicto, lamentablemente.
P: ¿Y hay posibilidad de que se gobierne mejor?
R: Pues mire, siempre queda la esperanza, ¿no? Pero bajo los estándares de legitimidad, si el ejercicio de gobierno reproduce los errores anteriores y no cambia y no genera mecanismos de gobierno en construcción de consensos, el escenario tendencial es de que se incremente el conflicto en Juárez.
P: ¿La estrategia debe contemplar el regreso del Ejército al patrullaje de la calle como lo está pidiendo un sector de la población?
R: El Ejército no tiene facultades para desarrollar la función de seguridad pública, y además por consecuencia lógica de su mandato y de su entrenamiento va a haber problemas severos con la población civil en materia de derechos humanos. Una de esas razones es lo que se conoce como el uso de la fuerza. El principio del uso de la fuerza entre un civil y un militar son opuestos (sic); una autoridad civil está entrenada en el uso proporcional de la fuerza, y un militar está entrenado en el uso extremo de la fuerza, lo que se ve en el caso de un retén en el que si alguien se lo pasa, la fuerza civil lo va a alcanzar, mientras que el militar le va a disparar... eso va a pasar y ha pasado. El gobierno federal no ha entendido que lo que se necesita es que funcione el aparato de justicia y en ese particular el desastre del gobierno estatal es casi a la par? la ineficacia de la Procuraduría estatal es una puerta abierta a la impunidad... allí es donde es muy difícil la recomposición del tejido social porque no hay culpables.
P: ¿En qué se traduce esto?
R: Si no hay culpables, entonces el mensaje que se manda es: "tengan cuidado porque aquí las amenazas se cumplen". No sólo hay una condición de exposición al riesgo, sino que el Estado viola los derechos humanos por omisión porque no protege al periodista, al ciudadano. Hay un delincuente que ataca y hay un Estado que es omiso y viola los derechos humanos por omisión.
P: ¿Aquí opera la posibilidad de una acción ciudadana tendiente a corregir el problema bajo parámetros como los que usted maneja en cuanto a invitar a una mayor participación social?
R: Yo diría exigibilidad ciudadana, construir escenarios de exigibilidad, porque con el recrudecimiento de la violencia la que pierde siempre es la gente, por eso son tan graves fenómenos como el coche–bomba, porque abre el escenario de que en la onda expansiva de la violencia haya cada vez más muertos civiles; ése es el tema del coche–bomba, no porque no haya pasado en otros momentos en México. Por ejemplo, lo que pasó en Morelia con la granada fue más grave. ¿Por qué?, porque hubo víctimas civiles en gran proporción, pero el coche–bomba es una dramática señal de alarma del incremento de la espiral de la violencia; ése es el tema.
La delincuencia está ampliando más sus capacidades y sus facultades en su conflicto, está empezando a utilizar técnicas, armamento y estrategias militares... ya no es un enfrentamiento entre bandas urbanas... el fenómeno de los decapitados por ejemplo es muy similar a lo que pasó en Centroamérica con los Kaybiles; ese fenómeno se centra en el uso de estrategias y prácticas militares para sembrar el miedo en el enemigo, y los coches–bomba son eso. Por eso claramente hay una señal de alarma en el tablero de la seguridad.
P: ¿Se podría abrir la puerta a una intervención militar en el gobierno?
R: No tengo claridad en eso, pero hay que leer los resultados de manera integral. Si sólo se lee bajo la perspectiva de que la mayoría no votó y los demás votaron por mí, ésa es una lectura, pero la verdadera lectura está en los que no votaron.
El ejercicio de gobierno no es una fotografía, es un video... el ejercicio de gobierno no es un cheque en blanco... en un Estado democrático y de Derecho supone la actualización de ese pacto, se supone que se va actualizando la confianza de la gente. Si el término de la relación entre los gobernantes y los gobernados está fundado en la desconfianza, la democracia deja de funcionar ¿Qué hace entonces? Que los conflictos se resuelven fuera de los canales democráticos.
P: ¿Para la administración de Calderón es todavía posible revertir el problema?
R: En los términos en los que están planteando la estrategia no lo creo, honestamente se lo digo. Tiene que haber una estrategia integral, soy de las personas que insisten constantemente en que esto cambie y esto es parte del debate y creo que es parte de la obligación de los actores civiles.
P: ¿Lo que sucede en Juárez puede ser factible que se reproduzca en todo el país?
R: Juárez tiene características únicas pero hay fenómenos que antes creíamos que sólo existían en estos lugares y ahora se extienden a otros lugares de la República, ahí está lo que está pasando en Michoacán, en Nuevo León, en Morelos, en Tamaulipas, en lugares de Veracruz, del Estado de México, Tabasco, Guerrero? claramente tenemos escenarios de exposición al riesgo y a conflictos que se han extendido en este país.
P: ¿Algo que quiera agregar?R: Insistir en que a pesar de todos los pesares, la gran fortaleza de Juárez es su gente, y hay que tener entonces condición para generar la posibilidad de que la gente de Juárez se desarolle, porque estando en el contexto en el que está Juárez de exposición al riesgo, al ritmo de la violencia, al ritmo de la inseguridad, al ritmo de la desigualdad, y que a pesar de todo eso la ciudad se siga moviendo y se siga empujando y se siga trabajando... es realmente admirable, por eso creo que hay una extraordinaria capacidad en este lugar. Yo creo que México tiene mucho que aprender de Juárez, por eso, porque a pesar de todas las tragedias, a pesar de los feminicidios y de todo eso, hay gente que sigue luchando porque eso cambie ¿no?... y hablo de la gente, no de las instituciones...
"Ineficacia de la justicia es puerta abierta a la impunidad"
Pregunta: ¿Cómo percibe usted la situación, el fenómeno de la violencia en Ciudad Juárez?
Respuesta: Una primera cuestión es que la estrategia de gobierno que se ha articulado con el gobierno estatal tiene claros visos de ineficiencia, visos de... déjeme decirlo así: de una respuesta muy poco eficaz y eficiente, porque una parte del Estado tiene que responder a la delincuencia con justicia. Esa respuesta no se está dando.
La segunda cuestión es que si ante el desafío de la delincuencia organizada, el fenómeno de la investigación en materia de seguridad no se da, no sólo el Estado está abdicando de su responsabilidad, sino que se dificulta la reconstrucción del tejido social, porque ¿cómo se va a recomponer el tejido social si la gente tiene miedo de salir a las calles? Allí es donde yo veo que la estrategia está siendo muy limitada.
P: ¿Qué objetivo tiene su visita?R: Se trata de generar una ciudadanía de alta intensidad en donde los ciudadanos asuman por ejemplo mecanismos de rendición de cuentas y por otra parte los gobiernos ejerzan derechos, no que los vean como enemigos. La idea sería ir caminando por ejemplo en hacer unas redes de distintas instancias civiles a lo largo del país, para ver cómo enfrentan esta situación de inseguridad donde las instancias de justicia no están funcionando. Éste es el sentido de mi visita.
P: ¿El reto en Juárez es más grande que en otras zonas de violencia del país, considerando las circunstancias especiales que vivimos?
R: Yo creería que por el contexto específico de Juárez es un proceso más complejo. Hay otros lugares que tienen dinámicas específicas, pero el carácter de ciudad fronteriza que ha desarrollado un proceso industrial fundado en la industria maquiladora genera dinámicas específicas casi únicas con respecto a otras entidades del país; eso sí, se requiere en la medida de lo posible crear comisiones para tener otros aprendizajes para desarrollar un proceso propio en Juárez.
No es nada desconocido la problemática que existe en términos de la violación de derechos, lo que ha pasado en términos de los derechos de las mujeres, lo que sucede en violencia, de la ineficacia del aparato de justicia... esta semana salió en la prensa nacional una declaración de la procuradora del Estado donde no hay condición para investigar todos los delitos... para mí es una declaración muy preocupante porque el problema es que a veces hay autoridades locales que legitiman la no intervención del aparato de justicia diciendo que se trata de delincuentes. Ese no ejercicio de la función estatal de justicia cede los espacios a las espirales de venganza, la justicia desplazada por la venganza, y claro, en esta dinámica se propician las espirales de venganza y de revancha.
P: ¿Cómo detener esa onda expansiva?R: La manera más eficaz que ha demostrado la práctica internacional es a través de la actuación de la justicia... ése me parece el contexto más crítico en términos de funcionamiento del aparato del Estado en los tres niveles... y también por otra parte lo que tiene que ver con la justicia social. Si los niveles de desigualdad son los que son, muy difícilmente se le pueden ofrecer condiciones de bondad y desarrollo por ejemplo a los jóvenes. Me impresionó que, platicando con gente de Juárez, me dijeran que por acá ya existe el verbo "sicariar", como si se tratara de un oficio; para mí eso fue un shock, un impacto muy fuerte, y eso debe llevar a una reflexión sobre lo que significa que haya muchachos que en su umbral, que en su imaginario, que en su plan de vida, sea más atractivo ser narco que ser empresario. Ésta es una perversa anormalidad que no se puede aceptar. Y ésas son parte de las cosas que uno observa en Juárez.
P: ¿Qué hacer ante esto?R: Se necesita un funcionamiento real de las instituciones del Estado, porque la sociedad no puede sustituir a las instituciones, no le toca. La sociedad puede contribuir corresponsablemente, pero no le toca sustituir a los policías, a los jueces, al Ministerio Público, la autoridad tiene que intervenir y tiene que dar certeza bajo principios de buen gobierno, de transparencia, de rendición de cuentas. Me parece que es vital que el Estado funcione y eso significa necesariamente que los tres niveles de gobierno asuman su responsabilidad.
P: ¿Cómo obligar al Estado a cumplir con esta obligación?
R: Generando procesos de formación ciudadana para ir avanzando en los mecanismos de exigencia de rendición de cuentas; otro de los ejercicios es el debate público, es decir hacer público lo público...
P: ¿Esto debe hacerse antes de que las nuevas autoridades tomen protesta?
R: Sí, porque además el resultado electoral que se vivió en Juárez en particular es un análisis que tiene que hacerse con mucho cuidado porque el nivel de abstencionismo fue de los más altos del país: siete de cada diez no votaron en Juárez, y con la división de votos entre los diferentes partidos quiere decir que el alcalde electo estará gobernando bajo la lógica de que nueve de cada diez no votaron por él.
P: Aquí se eligió a alguien que ya fue alcalde y que fue criticado en su momento. ¿La perspectiva bajo esta circunstancia a su juicio puede ser positiva considerando lo que se vivió y lo que significó la experiencia previa, o no será así?
R: Para mí el saldo más negativo es que nueve de cada diez personas no votaron por él, ése es el saldo. Lamentablemente el rechazo se manifestó pasivamente, pero clarísimamente hay un mensaje que se tiene que leer: si se gobierna igual que la vez pasada, esta ciudad está condenada a vivir peores escenarios de violencia y conflicto, lamentablemente.
P: ¿Y hay posibilidad de que se gobierne mejor?
R: Pues mire, siempre queda la esperanza, ¿no? Pero bajo los estándares de legitimidad, si el ejercicio de gobierno reproduce los errores anteriores y no cambia y no genera mecanismos de gobierno en construcción de consensos, el escenario tendencial es de que se incremente el conflicto en Juárez.
P: ¿La estrategia debe contemplar el regreso del Ejército al patrullaje de la calle como lo está pidiendo un sector de la población?
R: El Ejército no tiene facultades para desarrollar la función de seguridad pública, y además por consecuencia lógica de su mandato y de su entrenamiento va a haber problemas severos con la población civil en materia de derechos humanos. Una de esas razones es lo que se conoce como el uso de la fuerza. El principio del uso de la fuerza entre un civil y un militar son opuestos (sic); una autoridad civil está entrenada en el uso proporcional de la fuerza, y un militar está entrenado en el uso extremo de la fuerza, lo que se ve en el caso de un retén en el que si alguien se lo pasa, la fuerza civil lo va a alcanzar, mientras que el militar le va a disparar... eso va a pasar y ha pasado. El gobierno federal no ha entendido que lo que se necesita es que funcione el aparato de justicia y en ese particular el desastre del gobierno estatal es casi a la par? la ineficacia de la Procuraduría estatal es una puerta abierta a la impunidad... allí es donde es muy difícil la recomposición del tejido social porque no hay culpables.
P: ¿En qué se traduce esto?
R: Si no hay culpables, entonces el mensaje que se manda es: "tengan cuidado porque aquí las amenazas se cumplen". No sólo hay una condición de exposición al riesgo, sino que el Estado viola los derechos humanos por omisión porque no protege al periodista, al ciudadano. Hay un delincuente que ataca y hay un Estado que es omiso y viola los derechos humanos por omisión.
P: ¿Aquí opera la posibilidad de una acción ciudadana tendiente a corregir el problema bajo parámetros como los que usted maneja en cuanto a invitar a una mayor participación social?
R: Yo diría exigibilidad ciudadana, construir escenarios de exigibilidad, porque con el recrudecimiento de la violencia la que pierde siempre es la gente, por eso son tan graves fenómenos como el coche–bomba, porque abre el escenario de que en la onda expansiva de la violencia haya cada vez más muertos civiles; ése es el tema del coche–bomba, no porque no haya pasado en otros momentos en México. Por ejemplo, lo que pasó en Morelia con la granada fue más grave. ¿Por qué?, porque hubo víctimas civiles en gran proporción, pero el coche–bomba es una dramática señal de alarma del incremento de la espiral de la violencia; ése es el tema.
La delincuencia está ampliando más sus capacidades y sus facultades en su conflicto, está empezando a utilizar técnicas, armamento y estrategias militares... ya no es un enfrentamiento entre bandas urbanas... el fenómeno de los decapitados por ejemplo es muy similar a lo que pasó en Centroamérica con los Kaybiles; ese fenómeno se centra en el uso de estrategias y prácticas militares para sembrar el miedo en el enemigo, y los coches–bomba son eso. Por eso claramente hay una señal de alarma en el tablero de la seguridad.
P: ¿Se podría abrir la puerta a una intervención militar en el gobierno?
R: No tengo claridad en eso, pero hay que leer los resultados de manera integral. Si sólo se lee bajo la perspectiva de que la mayoría no votó y los demás votaron por mí, ésa es una lectura, pero la verdadera lectura está en los que no votaron.
El ejercicio de gobierno no es una fotografía, es un video... el ejercicio de gobierno no es un cheque en blanco... en un Estado democrático y de Derecho supone la actualización de ese pacto, se supone que se va actualizando la confianza de la gente. Si el término de la relación entre los gobernantes y los gobernados está fundado en la desconfianza, la democracia deja de funcionar ¿Qué hace entonces? Que los conflictos se resuelven fuera de los canales democráticos.
P: ¿Para la administración de Calderón es todavía posible revertir el problema?
R: En los términos en los que están planteando la estrategia no lo creo, honestamente se lo digo. Tiene que haber una estrategia integral, soy de las personas que insisten constantemente en que esto cambie y esto es parte del debate y creo que es parte de la obligación de los actores civiles.
P: ¿Lo que sucede en Juárez puede ser factible que se reproduzca en todo el país?
R: Juárez tiene características únicas pero hay fenómenos que antes creíamos que sólo existían en estos lugares y ahora se extienden a otros lugares de la República, ahí está lo que está pasando en Michoacán, en Nuevo León, en Morelos, en Tamaulipas, en lugares de Veracruz, del Estado de México, Tabasco, Guerrero? claramente tenemos escenarios de exposición al riesgo y a conflictos que se han extendido en este país.
P: ¿Algo que quiera agregar?R: Insistir en que a pesar de todos los pesares, la gran fortaleza de Juárez es su gente, y hay que tener entonces condición para generar la posibilidad de que la gente de Juárez se desarolle, porque estando en el contexto en el que está Juárez de exposición al riesgo, al ritmo de la violencia, al ritmo de la inseguridad, al ritmo de la desigualdad, y que a pesar de todo eso la ciudad se siga moviendo y se siga empujando y se siga trabajando... es realmente admirable, por eso creo que hay una extraordinaria capacidad en este lugar. Yo creo que México tiene mucho que aprender de Juárez, por eso, porque a pesar de todas las tragedias, a pesar de los feminicidios y de todo eso, hay gente que sigue luchando porque eso cambie ¿no?... y hablo de la gente, no de las instituciones...